ACV o infarto previo
Ya te pasó una vez.
La segunda no avisa.
Se te cae un brazo, se te tuerce la boca y las palabras salen al revés. Quien está al lado piensa que estás mareado y te ofrece sentarte un rato a que se te pase. Pero en un ACV cada minuto cuenta, y lo primero que va a preguntar el hospital es a qué hora exacta empezó y si tomas anticoagulantes — las dos cosas que tú, justo en ese momento, no puedes decir.
Si caíste, esta ficha habla.
Qué dice tu disco
- Que ya tuviste un ACV o un infarto, y cuándo
- Si tomas anticoagulantes o antiagregantes — de eso depende si te pueden trombolizar
- Si llevas stent, bypass o válvula
- Tus otras condiciones y tu presión habitual
- Tu cardiólogo y a quién avisar, en un botón
- 1
Llenas la ficha en tu teléfono
Alergias, medicamentos, clínica y dos contactos. No hay cuenta que crear ni contraseña que recordar.
- 2
Grabas el disco — o te lo enviamos listo
Si tu teléfono graba NFC, lo haces tú. El iPhone no graba sin una app: en ese caso lo grabamos nosotros y te llega funcionando.
- 3
Lo pones donde te van a buscar
Mochila, casco, muñeca, collar. Quien te encuentre acerca el celular y la ficha aparece, con los botones de llamar ya puestos.
Funciona aunque no haya señal
El disco guarda dos cosas: un enlace a tu ficha completa, que puedes editar cuando quieras, y un resumen escrito dentro del propio chip con lo esencial. Ese resumen se lee sin internet y sin nuestros servidores.
Los accidentes pasan en un cerro, en una carretera, en un ascensor. Ahí es donde la mayoría de estos productos deja de servir.
Qué no es. No es SAMU ni un botón que llame solo. No detecta caídas ni avisa a nadie por su cuenta. Muestra lo que tú escribiste, a quien tenga el disco en la mano. Si pierdes el disco, pierdes la ficha: se rehace en dos minutos. Nada de esto reemplaza al 131.